LA COLUMNA DEL COACH



                                                                                                                                                                                                                             Agosto 2016


                                                                                                                                                                 
       
      





 
    Enhorabuena…          


Re-inauguramos La columna del Coach, un espacio necesario para quienes nos desempeñamos en la profesión del coaching. Promete ser fuente de actualización, de opiniones versadas sobre experiencias en el ejercicio, de novedades en las tendencias para la integración de enfoques, técnicas y dinámicas que nutran el estilo personalísimo que ha de distinguir cada sesión de coaching.

Una iniciativa de lujo del equipo de coaches relacionados con la Red-talento, esperanzados en ser a través de la palabra escrita, valor agregado para ti, amigo lector.

En esta primera entrega, me animo a iniciarme con suscribir el justo reconocimiento del devenir del coaching en una disciplina atractiva para muchos, por su progreso en constituir un vehículo práctico y efectivo para la búsqueda y encuentro de opciones mejoradas para la transformación de una realidad actual en una deseada desde la perspectiva, capacidad e inventario de recursos del protagonista esencial: el cliente o coachee; a su lado, acompañando, confrontando, escuchando, observando, empoderando y protegiendo, se ubica el guía y conductor en el proceso, el coach.

Se muestra así, una triple distinción implícita en el coaching: la primera, es un proceso de transformación que va más allá del cambio, en tanto comporta la captura y experimentación voluntaria del coachee de opciones diferentes o novedosas, dejando de lado la simple sustitución aparente de una cosa por otra, con el riesgo de conservar la misma esencia de lo que perturba o se desea superar o conquistar; ergo, como proceso, el coaching se erige como una disciplina generadora de valor para el ser humano y su contexto, cualquiera que sea.

La segunda, el carácter voluntario e independiente que debe hacerse presente durante todo el proceso de coaching, revistiéndolo de originalidad, creatividad y confianza. Sobre esto último, bien se ha dicho en una de las connotaciones más elementales acerca del coaching, que este tiene lugar a través de una conversación entre coach y coachee. Y mire usted, qué mejor indicio de confianza, que aquella interacción y conversa que fluye, se alarga, vuelve, se silencia, retoma, nutre y se abre para decir, escuchar y escucharnos tal como somos, tal como acontece el asunto tratado, tal cómo podría ser diferente, soñado, posible y extraer de allí la posibilidad de transformación y de opciones a la justa medida del traje del coachee.

La tercera, el poder energizante del coaching, que como bola de nieve, crece y crece, mientras más se percatan coach y coachee, del avance en el logro de la meta deseada.

Contiene en sí mismo, la capacidad de motivación y de sostén en la ruta, se alimenta paulatina y progresivamente de pequeños bocados que van ensanchando y satisfaciendo necesidades, sin invasión ni receta, rescatando de nuevo la originalidad y carácter personalísimo de cada sesión y de cada posibilidad de logro.

Otro aspecto muy peculiar y que merece su atención, es el “plus” que significa el ejercicio del coaching para el coach. Se incluye aquí, el aprendizaje ganado por las experiencias referenciales extraídas de cada sesión;  lo que le fortalece para  el abordaje de los próximos procesos y por qué no? en la suma para sí de los aciertos anotados por el cliente.

Ubiquemos ahora el alcance del coaching para referirnos a las distintas vertientes que podríamos decir, le muestran según el objeto, caso de estudio o modelo sobre el cual se apoya en su ejercicio. Tenemos así, una suerte de especialización de la disciplina, que cito a manera de ejemplo: Coaching organizacional, de equipos, de vida, de bienestar, de ventas, transaccional, ontológico, con PNL…

La lista de adjetivos pudiese ensancharse, sin embargo, va la advertencia del riesgo de pretender servirse de la disciplina y mostrarla como un servicio a la carta. El profesionalismo con que se asuma preservará  las pautas esenciales que le definen.

Hasta una próxima entrega, vaya para todos un fraternal saludo.


Nancys Loreto

Coach Transaccional

Nnloreto@yahoo.es

NancysLoreto@gmail.com






                                                                                                                                                                                                                             Febrero 2014


¿COACHING A PERSONAS EN LA ORGANIZACIÓN?




Dr. Mónico Carvajal


¿Qué es Coaching?

EL Coaching es la posibilidad de obtener distinciones para desarrollar a una persona en su totalidad como “SER” conformando una integración cuerpo, lenguaje y emociones atendiendo especialmente a los resultados y bloqueadores de su proceso de crecimiento.

Es un Aprendizaje individual donde se realizan tareas, se entregan distinciones de orden práctico y cada participante aprende a cuidarse, resolver y tomar decisiones importantes en su vida, disminuyendo el costo emocional y humano, que le acarrean viejas prácticas.

El Coaching Organizacional ofrece una batería de capacitación que determina un cambio fundamental en la valoración de la vida y del esfuerzo que redunda en un beneficio para todos sus ámbitos de interacción en el trabajo.

La idea cultural que tenemos de nuestras posibilidades son muy limitadas y no podemos todavía llegar a ver y a comprender el enorme poder de transformación y cambio que podemos ejecutar, solo la presencia de un Coach, en tanto guía, o acompañador de procesos humanos, nos permitirá ver, comprender, reflexionar, flexibilizar, decidir y llevar a cabo decisiones sobre las problemáticas actuales de nuestra realidad organizacional y trasladarlas a otro ámbito o dominio de comprensión más ampliado y con más alternativas.

 

¿Para que sirve?

El Coaching surge por la necesidad de emprender cambios radicales y sostenidos en nosotros mismos y en relación con el medio o contexto en el que nos desenvolvemos. Un Coach permite mostrar a una persona y/u organización, lo que estos no son capaces de observar y modificar por si mismos, facilitando de esta manera la identificación y resolución de los problemas, quiebres y obstáculos que surgen sean estos positivos o negativos.

 

Objetivos

Evaluar la organización, poner en tela de juicios muchos de los valores y creencias incapacitantes, enfocarnos con nuevas actitudes y acciones de cambio son algunos de los fines del coaching, siempre orientados a el alcance y definición de resultados en línea con nuestros principios de vida más importantes.

El Coaching organizacional se implementa como modo de observar e intervenir procesos humanos a través de conversaciones especiales con las personas y donde se muestra sus incapacidad relacional, ignorancia.

 

Beneficios

Como una metodología de trabajo, el "Coaching" pretende contribuir en extraer, desarrollar y accionar lo más efectivo del Coachee para afrontar uno o varios problemas en particular. Los objetivos iniciales son propuestos por el Coachee y del acuerdo de éste con el Coach surgirá la metodología de trabajo que se utilizará a partir de las herramientas con las que se cuente.

Habrá que trabajar pactando objetivos y tiempos entre el Coach y el Coachee, con opción a realizar nuevas metas o profundizar las ya obtenidas.El Coach entiende las posibilidades que cada persona tiene a partir de las cosas que dice, de las emociones que trasmite y de la corporalidad con la que se muestra a los demás y trabajando en ellas puede acrecentar su mundo de posibilidades, permitiéndole atravesar dificultades declaradas. 

El Coaching está enfocado a conseguir que las personas den lo mejor de sí, y por eso utiliza de forma individual técnicas de formación aplicada para habilidades concretas, o para la dirección de un equipo, la atención al cliente; así como de desarrollo organizacional a través de la comunicación, de la auto confianza o de la reducción del estrés emocional.

 

¿En que se diferencia el "Coaching" de una Terapia? 

Tienen intenciones diferentes y utilizan técnicas y recursos particulares. Por lo general las personas acuden a la terapia para profundizar en algunos temas, y al Coach para moverse hacia sus objetivos.

Un Coach asiste en el diseño de futuro, sin quedarse sujeto al pasado como única posibilidad. Los Coaches trabajan pasando temas rápidamente, en lugar de profundizar en ellos. La terapia apunta al ¿por qué? de las cosas mientras el Coaching apunta al ¿por qué no? o al ¿para qué? de lo que te está pasando.

El Coaching por lo general parte del futuro que quieres para modificar el  presente, mientras la terapia suele comenzar por el pasado.

El trabajo del terapeuta se enfoca en lo que está mal mientras el Coach se enfoca en lo que falta. El Coaching te llama a la acción, en lugar de llevarte a tus pensamientos. El Coaching apunta a lo que quieres y es posible para ti, en lugar de enfocarse en lo que te pasó. Los Coaches no atienden patologías y trabajan como facilitadores de objetivos, dando vuelta a interpretaciones que producen sufrimiento. 

Un Coach trabaja exclusivamente en ámbitos donde su cliente está comprometido. Un Coach se ocupa de impulsar a la acción con un objetivo predeterminado.La duración de ambas puede ser radicalmente diferente y mientras una terapia psicoanalítica puede llevarte años, un proceso de Coaching puede durar sólo unas sesiones.

 

¿Cómo funciona un Programa típico de Coaching?

Consulta Inicial: La consulta inicial se utiliza para una formulación preliminar del propósito y las metas del programa de Coaching. En este momento se acordarán mutuamente los papeles de las diversas partes involucradas y los requerimientos de informes. También se determinarán la amplitud y los límites de la confidencialidad.

Evaluación de la situación de partida: El proceso de evaluación comienza con entrevistas en profundidad con la persona que va a ser entrenada y en casos en que la demanda de Coaching provenga de una empresa, también con su superior inmediato.

Basado en los resultados de estas entrevistas, se seleccionarán  las técnicas apropiadas de evaluación para determinar por completo las necesidades de desarrollo de la persona que va ser entrenada. En el caso de demanda empresarial habrá entrevistas en profundidad con otros superiores, iguales, colegas, informes directos, familia y amigos.

A continuación se hará un seguimiento de resultados de la persona que va a ser entrenada. Se introducirán a esta etapa una serie de formularios de evaluación del comportamiento usando los instrumentos formales normalmente utilizados para la evaluación.    

Planificación del desarrollo: Se propone un plan de desarrollo  basado en los hallazgos de la fase de evaluación. El plan final se determina en colaboración con la persona que va a ser entrenada y se llevan a cabo otra toma de decisión pertinente. El plan incluye cronograma de talleres, sesiones, mapa de opciones y recursos (generación y selección) y métodos para medir el progreso.

Implementación: Durante la fase de implementación se utilizan diversas modalidades incluyendo sesiones de Coaching cara a cara, sesiones de Coaching por teléfono, por email, seguimiento y feed back y acciones de aprendizaje.  

Evaluación: La primera evaluación  tiene lugar a la mitad del Programa de Coaching Organizacional y al fin del programa, se prepara un informe definitivo basado en las mediciones del progreso realizado con respecto al establecido en el plan de desarrollo.




                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     Enero 2014


NIVELES NEUROLÓGICOS Y EL CAMBIO


Según Robert Dilts


Para comenzar a edificar el puente entre nuestro estado presente y nuestro estado deseado, es decir, entre la situación que estamos viviendo en el momento actual y nuestras metas o proyectos, podemos ser "un poco más explícitos" sobre cómo puede darse ese milagro que llamamos cambio.

Darnos cuenta que tenemos diferentes niveles de experiencia nos facilitará a construir dicho puente. Con frecuencia se habla de diferentes "niveles" de respuesta ante las cosas. Por ejemplo, alguna persona podría decir que una experiencia fue negativa en un nivel y positiva en otro.En nuestra estructura cerebral, en el lenguaje y en los sistemas de percepción, existe una jerarquía natural o niveles de experiencia, siendo la función de cada uno de ellos, la organización y el control de la información en el nivel inmediatamente inferior.

Si ocurriera un cambio en uno de los niveles superiores, esto significaría forzosamente un cambio en los niveles inferiores. Sin embargo, un cambio en un nivel inferior no implicaría necesariamente un cambio en los niveles superiores. El origen de estos niveles fue desarrollado en la década de los sesentas por el antropólogo Gregory Bateson, quien propuso una categorización de diferentes niveles neurológicos para el cambio y el aprendizaje en los seres humanos. Mencionaba que cada uno de ellos era más abstracto que el anterior, sin embargo, con un mayor impacto sobre la persona.

Más adelante, el investigador y científico Robert Dilts, basándose en dicha categorización, desarrolló lo que hoy se conoce como niveles lógicos o neurológicos.

Según la Programación Neurolingüística (PNL), estos niveles de nuestra experiencia están incorporados en forma de circuitos neurológicos, donde cada nivel moviliza un espectro sucesivamente más profundo, abstracto y amplio de "cableado neurológico". 

Para dejar claro estos conceptos, la siguiente es una descripción de cada uno de estos niveles neurológicos del cambio:

A) Contexto, entorno o ambiente. En este nivel nos interesa el dónde y el cuándo, y nos permite revisar si el contexto o medio ambiente que habitamos establece condiciones que facilitan u obstaculizan nuestros procesos de cambio. Nuestra capacidad para percibir el contexto o entorno es un nivel de experiencia que implica una parte precisa del sistema nervioso. Nuestra tarea consistiría en hacer los ajustes que consideremos necesarios acorde con nuestra realidad.

B) Conducta y/o comportamiento. Primordialmente, este nivel se concentra en qué hacemos. Nos permite indagar lo que hacemos con nuestras relaciones inter e intrapersonales y con la comunicación interna y externa. La comunicación interna incluye los pensamientos, fantasías, imágenes y toda clase de experiencias que vivimos en nuestro interior. En lo que respecta a la comunicación exterior, ubicamos las palabras, el tono de voz y el lenguaje corporal principalmente, con los que nos manifestamos ante los demás.

C) Habilidades y/o Capacidades. Este nivel tiene que ver con nuestras habilidades mentales e intelectuales. Aquí podemos seleccionar, modificar y adaptar un tipo de conducta a una serie más extensa de situaciones externas. Se refiere a cómo estamos percibiendo y dirigiendo nuestras acciones. Existe la capacidad inherente en todos los seres humanos para desarrollar una gran cantidad de potencialidades. Entonces, ¿por qué no permitimos que dicho potencial se manifieste y exteriorice?

En la medida en que despleguemos y desarrollemos nuestras habilidades, mayores serán las posibilidades de lograr nuestras metas y proyectos, y con ello una gran satisfacción personal que nos predisponga a enfrentar con mayor valentía cualquier desafío que la vida nos ponga en el camino, y abrirnos a un proceso de cambio y desarrollo más completo.

En este nivel nos corresponde explorar si estamos desplegando nuestro máximo potencial de que somos capaces o nos limitamos a realizar únicamente actividades rutinarias con las cuales, tarde o temprano experimentamos una especie de vacío interior, caracterizado por una sensación interna de insatisfacción ante la vida. 

D) Creencias. Este nivel es quizá, la piedra angular de los niveles lógicos. Son la energía que nos impulsa o mueve hacia algo. Responde a la pregunta ¿por qué?, ¿por qué pensamos lo que pensamos? Muchas de las maneras de responder a las diversas situaciones que la vida nos presenta son dictadas por nuestras creencias. Estos patrones de conducta conforman una orientación y una postura existencial total ante la vida.

Las creencias no necesariamente se basan en un marco lógico. Incluso,muchas de ellas muestran una notoria falta de respuestas lógicas y no intentan coincidir con la realidad. Más bien sucede lo contrario, nosotros intentamos ajustar la realidad a nuestras creencias. Ellas representan uno de los más importantes marcos de referencia para nuestra conducta: cuando realmente creemos algo o en algo, nos comportamos congruentemente con esa creencia.

Cada uno de nosotros tiene su propio sistema de creencias que hasta cierto punto marcan y determinan qué podremos manifestar durante nuestra existencia. Con frecuencia, las personas que desarrollan sus habilidades, lo hacen porque creen que pueden y se dan permiso de actuar en consecuencia a lo que quieren, y lo que hacen tiene un significado importante.

De acuerdo a Robert Dilts, Tim Hallbom y Susi Smith, autores del libro "Creencias, caminos hacia la salud", son necesarias algunas creencias para alcanzar un estado deseado:

1. Expectativa del resultado. Lo cual significa que las personas realmente creen que es posible lograr lo que se propongan en cualquier contexto.

2. Expectativa de autosuficiencia. Significa que aparte de creer que el propósito es alcanzable, también creen que ellos son capaces de lograrlo.

Ambos tipos de creencias son indispensables para tomar acciones que nos lleven al logro de nuestros proyectos o metas.

Adicionalmente, otra característica de las creencias es que las personas piensen que se merecen lo que quieren o desean. Por ejemplo, en el ámbito de la salud, la persona sana suele tener la convicción de merecer la salud, mientras que el enfermo cree no tener derecho a ser sano y feliz. Lo interesante se da cuando alguien cambia realmente una creencia, una amplia gama de cambios se realizan en su vida (forma de comunicarse con los demás, forma de ver los acontecimientos, estilo de vida, tipo de alimentación, hábitos de ejercicio, etc.).

Cuando las creencias son negativas o limitantes, bloquean nuestras habilidades naturales para cambiar, para estar sanos. Y cuando son positivas e impulsoras nos pueden ofrecer un fascinante mundo de recursos y posibilidades que nos hacen más fácil el experimentar el bienestar y la felicidad.

E) Valores. Responde a las preguntas: ¿por qué hacemos lo que hacemos?, ¿qué es lo importante para mí? Las creencias son la energía que nos mueve o impulsa, los valores son el volante o el timón que nos guía en determinada dirección.

Aquello que es importante para cada uno de nosotros es lo que nos marca, en muchas ocasiones, la dirección de nuestra vida. Y más importante que tener una jerarquía de valores, lo es reconocerlos como un sistema interactuante en el cual, dependiendo del contexto y de las circunstancias mismas, surgirán unos u otros para llevarnos en una dirección determinada.

F) Identidad. Este nivel contesta a la pregunta "¿Quién soy?". En nuestro medio pocas veces se habla con seriedad acerca de nuestra identidad y por lo tanto es poco fácil contestar con profundidad a este cuestionamiento. Jan Prince y Sally Chamberlain, autoras del libro "From the inside out", mencionan cuáles son los componentes en una identidad sana:

1. Límites sanos. Identificar los límites propios de cada uno de nosotros, permitiendo la intimidad.

2. Autoapreciación. Un sentido de gustarnos a nosotros mismos, disfrutar de nuestra propia compañía. Tiene estrecha relación con el concepto de autoestima.

3. Autorespeto. En cuanto a nuestra propia conducta y pensamientos.

4. Atención dirigida. Un sentido de dirección o finalidad que da un significado a nuestra vida.

5. Conocimiento de historia personal. Entendimiento de nuestras raíces, historia, ascendencia y pasado.

6. Comunidad. Sentido de ser aceptado por aquellos con quienes interactuamos, sentido de ser apropiado, un sentido de compasión hacia otros.

7. Conciencia de sí mismo. Conocimiento de sentimientos, deseos y necesidades propios.

8. Espiritualidad. Un sentido de misión, trascendencia o conexión con algo más allá de sí mismo.

Las personas con estas características, normalmente ya han invertido algún tiempo en su autoexploración, habiendo aprendido a desarrollar en su medio, sus habilidades y capacidades. Por otro lado, las personas que ni por asomo hayan revisado dicho proceso, no tendrán una idea concreta acerca de su identidad. Incluso sentirán una sensación de vacío existencial, aun cuando no lo reconozcan abiertamente.

G) Espiritual. Es el nivel de experiencia más alto y en él nos interesa conocer nuestro sentido de trascendencia y misión. Este nivel responde a las preguntas:

"¿A qué he venido a este mundo?", y "cuándo me vaya de este mundo, ¿qué habré dejado en él?", Se refiere también a un sentido de pertenencia y conexión con algo más allá de nosotros y nuestro contexto o entorno físico inmediato. ¿Quién y qué más existe en el sistema más amplio?

Por lo tanto, cuando tenemos claros nuestros proyectos, y estos están alineados con respecto a nuestros niveles lógicos, creamos una sinergia interna, con la cual nuestra energía fluye libremente y podemos hacer más con menos. Lo importante de este esquema de niveles neurológicos consiste en que estén alineados. Cuando no lo están, se vuelve algo muy evidente ante los ojos de los demás pues no somos congruentes entre lo que pensamos, decimos y hacemos.





Diciembre 2013

COACHING DE VIDA-LIFE COACH 
Ó 
ENTRENADOR PERSONAL DE VIDA




Dr. Mónico Carvajal

¿Qué sería de un equipo profesional de cualquier deporte, sin un entrenador? ¿Qué sería de un profesional en cualquier área, que no se prepare y posea una amplia gama de conocimientos que lo mantenga competitivo? El éxito en los deportes, en los negocios, y en la vida requiere de un entrenador. Alguien que te proponga un método de trabajo, que te ayude a disponer de todos tus recursos (incluso aquellos que no sabías que poseías)

Un Coaching de Vida no es una terapia de psicología, no es como ir al psiquiatra o al psicoanalista. El Life Coach (o entrenador personal) es aquel que te ayudará en tu vida personal y en tu vida profesional ofreciendo un apoyo especializado (a partir de conocimientos estratégicos), y a la vez, dándote nuevas maneras para alcanzar tus metas. El coach es un sistema de apoyo con una sola meta en mente: mejorar la calidad de vida en los niveles en que necesite crecer su cliente o coachado.

Un Life Coach, a partir de una relación de compañerismo con su cliente, está allí para producir resultados positivos, está allí para producir resultados medibles en la vida de su cliente, enfocándolo, haciéndole descubrir recursos y proporcionando técnicas y estrategias que son exitosas.

Las palabras que definen mejor lo que un Life Coach busca son: rendimiento y desempeño personal. Si hago Life Coaching desde la seducción lo que busco es que tu rendimiento y tu desempeño mejoren, que te expongas a un mayor número de experiencias y con una mejor estrategia, mejorando tu potencial a través del diagnóstico de cómo están funcionando tus planes y resultados.

En la mayoría de los casos, un Life Coaching personal es necesario cuando la persona está en una fase de transición (pasar de la universidad al trabajo, casarse, divorciarse, tener un ascenso). En estas transiciones se necesita apoyo debido a las siguientes razones:

*Necesita diseñar metas, crear un proyecto de vida y desarrollar un plan de acción.

*Falta de balance entre las diferentes dimensiones vitales, por ejemplo, alguien exitoso laboralmente que no tiene su dimensión emocional bajo control.

*Dificultad en lidiar con situaciones tensionantes.

*Necesidad de priorizar el manejo del tiempo, cumplimiento de tareas y orientación a resultados.

*Mejorar relaciones sociales, manejo de habilidades sociales.

*Identificar fortalezas para maximizar el potencial.

*Simplificar las actividades para reducir la tensión.

*Adquirir control sobre las dimensiones vitales (finanzas, control de peso, relaciones afectivas, etc.)

El Life Coach está entrenado para escuchar, para detectar estrategias disfuncionales y para aproximarse a las necesidades de sus clientes, el trabajo del Life Coach (entrenador personal) consiste en encontrar soluciones y estrategias que resulten exitosas, para personalidad del cliente y la historia vital del cliente.

No a todos les sirven las mismas estrategias, servirían si fuéramos robots, pero somos seres humanos diversos, buscamos y tenemos diferentes capacidades, cosas e historias.

A diferencia de las terapias o la auto-ayuda, el Life Coaching ofrece una nueva visión de las necesidades humanas. El compañerismo, el “saber-cómo-hacerlo”, son áreas que distinguen al Life Coaching de la psicoterapia.

Los individuos alcanzan un mayor potencial cuando tienen el apoyo de sus familiares, amigos, pareja, pares, o de un Life Coach personal. A través de la relación con el Life Coach personal un cliente puede descubrir que puede ir más allá de lo que siempre creyó posible, así como hacer los cambios correspondientes para acercarse a la mejor versión de sí mismo y mejorar su calidad de vida.

El Life Coach personal sabrá, cómo hacer que su cliente alcance sus metas, desde ahorrar más, conseguir una relación estable o bajar de peso.

Ahora quiero profundizar un poco en la diferencia entre un Life Coach personal y un terapeuta. Entre el Life Coaching y la terapia, ambos buscan suministrar apoyo, confianza y total confidencialidad (nadie sabe lo que sucede aparte del cliente y el Life Coach). Ambos sistemas hacen uso de herramientas de escuchas y actitudes de no hacer juicios sobre el cliente.

Mientras una terapia confronta con el pasado y el dolor emocional, el Life Coach trabaja con el pasado cercano, los patrones y estrategias utilizadas y se proyecta al futuro con planes y metas claras.

Uno no puede moverse al futuro sin haber lidiado con experiencias del pasado. Y un Life Coach experto, puede brindar apoyo para ir al pasado y mirarlo de manera práctica, lidiando con lo negativo y generando nuestras estrategias y recursos. No se extiende tanto como una terapia en tu pasado, pero lo revisa de una forma en que puedes optimizar tus recursos.

El Life Coaching busca también ofrecer herramientas para que las personas examinen su mente y sus comportamientos, no busca generar dependencia, sino dar instrumentos para que el cliente, consigo mismo, desarrolle comprensión de su mente y genere nuevas estrategias.

La mayor diferencia entre Life Coaching y terapia es la naturaleza entre la relación entre cliente y Life Coach. La sinergia entre los dos va más allá de lo que la terapia puede ofrecer. Las sesiones no están confinadas a consultorios, las personas pueden contactar a su Life Coach por teléfono, Skipe, vía mail, o en lugares como un café o un restaurante.

¿Cómo puedes saber si necesitas un Life Coach individual? Pues bien, he desarrollado unas preguntas que te ayudarán a discernir si quizá sea tiempo de generar nuevas estrategias para alcanzar tus metas a través del Life Coaching Personal:

*¿Te sientes a menudo abrumado con las cargas del día y de tu vida?

*¿Sientes como si estuvieras viviendo la vida como un robot?

*¿Sufres de bajones de ánimo frecuentes y baja autoestima?

*¿Crees que a los demás les va mejor que a ti y no sabes por qué?

*¿Estás pasando por momentos difíciles y crees que es hora de poner orden en tu vida?

*¿Tienes muchas cosas pendientes y simplemente no te alcanza el tiempo?

*¿Sientes que hay alguna dimensión de tu vida que aún no tienes bajo control?

Si has respondido que sí a alguna pregunta no implica que necesites terapia, pero puede implicar que quizá debas pensar en Life Coaching. Los más grandes lo toman, gerentes de empresa, presidentes, deportistas de alto rendimiento, todos tienen sus asesores y un Life Coach que les permite alcanzar su máximo potencial y los entrena en las habilidades que su día a día les demanda.

Antes de que decidas que necesitas de un Life Coach, debes revisar qué es exactamente lo que deseas lograr a través de este proceso. Una vez lo tengas claro o tengas al menos una pista, un Life Coach personal será justo lo que necesites para formular un plan que te ayude a alcanzar tus metas.

Personalmente creo que todos, en algún punto de la vida, necesitamos a alguien que nos guíe y nos oriente de forma especializada para proyectarnos y aprovechar de la mejor manera lo que tenemos, para ganar relaciones positivas, más dinero, mejor salud y condición física, mejor empleo o generar negocios o inversiones. Lo que sea, virtualmente todo es posible si se sabe la estrategia para hacerlo.

Un Life Coach de vida ayuda en este proceso de desenredar nudos emocionales, aclarar juicios o fundarlos con la sola de idea de dar más de lo que tiene su cliente, hasta el momento de contratarlo o pedir ayuda.




Noviembre 2013

COMPETENCIAS DE UN COACH EFECTIVO

TOMADO DE 18 Años DE EXPERIENCIA como COACH


Dr. Mónico Carvajal

El primer paso para el cambio de cualquier naturaleza, es definir el estado deseado o meta a cumplir; es una visión de lo que se desea a futuro. En mi trabajo como Coach y como facilitador, al iniciar un proceso, taller o conferencia, debe estar definido para mi y para mi cliente que espera de mi intervención o que espera del proceso de Coaching.

La estrategia que aplico al inicio de muchos de mis talleres, es escuchar las expectativas que tiene el grupo con respecto al tema que se va a trabajar. Esto es muy importante, ya que los talleres se enfocarían en función a las expectativas planteadas previamente por el equipo y por el facilitador.

El deseo de ser coach o facilitador de procesos humanos, debe estar enmarcado en la intención de ayuda a otros, en el propósito de colaboración y en el deseo genuino de lograr los más altos significados, para un mayor valor agregado a nuestros clientes, pupilos o coachados. El cerebro funciona con lo que yo le ordeno “dime lo que piensas y eso sucederá” (Esto se refiere al propósito del coach en ayudar al otro) 

Un entrenador personal independientemente de su profesión, tendrá que asumir la decisión de asistir, acompañar y cuidar a seres humanos en su proceso de transición, cambio o que simplemente están decidiendo otros horizontes de vida.

Por lo tanto, después de haber leído diferentes perfiles, competencias o características inherentes a un buen coach, termino resumiendo desde mi experiencia, en 5 grandes atributos:

  1. Claridad y precisión en su conversar.
  2. Jovialidad y simpatía en el trato.
  3. Seriedad y profundización en la comprensión
  4. Resolutivo y optimista en la acción.
  5. Creativo y estratega en los resultados.

1-Claridad y precisión en el conversar

Hemos definido como primera competencia de un coach, sus habilidades en un punto por encima de lo habitualmente esperado, para poder abrir conversaciones de profundidad, llenas de significado y sobre todo clarificadoras para el cliente. Estas conversaciones, están marcadas en primer lugar en el poder de Indagar, de explorar, de investigar cuales son los más profundos sentimientos y creencias de una persona, en relación a un objetivo o inquietud que la hace solicitar coaching.

Esta indagación no siempre será del tipo búsqueda del “problema”, al contrario hemos aprendido también que investigando ya sea vertical, horizontal, hexagonal u ortogonalmente, podemos rescatar lo más valioso, lo conservado (y las consecuencias que les trae), o lo más apreciado del coachee con la finalidad de expandir su núcleo positivo personal y desde allí intervenir en sus deseos, preferencias o ámbitos a trabajar.

Como seres incompletos, necesitamos lograr ese cierre a nuestra manera de ser, a nuestras relaciones, de una manera tal que podamos darle sentido a nuestra existencia, el coachee viene en un estado de alta vulnerabilidad y lo único que lo hace sentir seguro, son los espacios conversacionales que se convierten en la expresión de sentido y significado para su vida. A veces las conversaciones no proveen ningún sentido, sin embargo son liberadoras, descargan el peso, o desmontan un conjunto de juicios, que al solo nombrarlos o expresarlos cobra una nueva fuerza y forma de ver las cosas.

El Coachee no solo debe vincularse con lo negativo o malo del cliente, sino también buscar lo positivo o su potencial para resolver situaciones – indagación apreciativa- logramos un espacio emocional más optimista, más ambicioso y sobre todo se amplía la visión de opciones y alternativas a futuro.

La indagación apreciativa es un método que se enfoca en preguntar y rescatar lo positivo de un cliente o un grupo de personas con el fin de propulsar sus sueños a partir de un plan de acción, sus fortalezas, y el respectivo seguimiento, con la finalidad de desarrollar el mayor valor agregado para esa persona o equipo. 

 En segundo lugar nos encontramos con el fenómeno del “Escuchar”, la definimos también operativamente como una competencia básica, donde incluimos el “oír” el cual definimos como la capacidad de recuperar omisiones, aclarar distorsiones y precisar generalizaciones. El escuchar o saber relacionar los distintos cabos de la narrativa del cliente, con una historia congruente, sus distintos deseos y luego poder presentársela para validarla o confirmarla. Esta será la mejor expresión de un buen escuchar de nuestra parte.

Tomar conciencia de lo que escucho, confrontarlo continuamente con lo que expresa el coachado será una tarea que implica poner en tela de juicio mis propias interpretaciones, desechar las opiniones que él no reconozca como legitimas en su proceso de darse cuenta. Un coach esta alerta, anotando, describiendo, asegurándose entre lo que dice el coachado y lo que son las fantasías del coach. 

Un buen coach sabe diferenciar, entre sus expectativas y sus patrones de pensamiento para no contaminar con sus apreciaciones, los juicios y versiones iniciales de su coachado, sabe inclusive decir NO SE, cuando no sabe y NO, cuando es no.

Insistimos en que la mayor carga de un coaching “inefectivo” radica en las pericias del coach, si en su escuchar se queda enchufado en una forma de interpretación o dar sentido a una situación y trata de transferirlo a su cliente, aunque el mismo no este del todo convencido y aceptando legítimamente algo que dista de su parecer; y vuelve el coach a imponer o simplemente seducir con la interpretación que más le hace sentido, juzgamos que aunque el coachado la compre en ese momento, sea por complacencia o inconsciencia, a futuro la rechazará, quedando como consecuencia perdida de la confianza y el rechazo a aceptar ayuda.

De allí que el mayor daño que podemos hacer como coaches es el de imponer nuestras interpretaciones a nuestros clientes, trayendo como consecuencias sentimientos encontrados a la hora de evaluar resultados.

2-Jovialidad y simpatía en el trato.

Con este tema nos referimos a la empatía, rapport y sentimiento de buen humor, alegría y cordialidad de la que se cubre el coach para iniciar sus intervenciones; si es cierto que la emoción se va modificando a lo largo de la interacción, no es menos cierto que la creación de confianza se inicia desde la simpatía y buen trato que nuestro cliente pueda observar desde un principio. 

Hago mención también de la emoción de la ambición como base para toda la interacción, de lo contrario podemos engancharnos en su queja, resignación, victimización, o simplemente callejones sin salidas emocionales que impidan una conversación de coaching mas fluida y libre. 

El grado de motivación deberá ser evidente, aunque el coachee se muestre triste o apagado, recuerdo: lo fundamental del coach es trasformar los espacios emocionales donde se encuentra su coachado, y desde el principio tendrá a su favor cupones dorados, emociones positivas para descargar en su cliente. Es preferible el exceso de cordialidad que pecar por defecto, sabemos que este exceso pesara en la relación de confianza, mientras que la omisión o mínima atención, genera una traba para lograr la apertura del coachado.

Además de una serie de rituales previos al coaching (cita, petición de ayuda, disposición, lugar, tiempo, honorarios, resultados u objetivos a alcanzar) relaciono la Jovialidad con el espacio de la liviandad en las sesiones, a mi gusto implican un espacio de ligereza, aceptación, de humor dosificado, de poder reírse hasta de los problemas más serios (si hay lugar), y el coach sabe administrarlos, hay coaches cuyos chistes pueden sonar irónicos o sarcásticos, en estos casos es mejor no hacerlos. 

Las conductas de buen trato, pasan desde enterarse de situaciones más personales no objeto del coaching hasta el aspecto físico del cliente, la atención a pormenores; como ofrecer agua, el mejor asiento, la mejor temperatura, la pregunta por su confort, el tomar notas, entregar materiales, reconocer avances y despedirle afectuosamente. 

Finalmente recalco, no es adecuado entrar en una sesión de coaching si usted como coach tiene una situación emocional acuciante o que le afecte en ese momento, igualmente si sus juicios y valores personales interfieren con los del cliente o sus planteamientos, es preferible referirlo a otro coach.

En nuestros programas de Formación de Coaches que intervienen en diferentes áreas, hacemos hincapié en todos estos aspectos, como parte de un protocolo de intervención, se enseña, se práctica, se internaliza como un aspecto fundamental para inclusive certificar a un estudiante como Coach.

3-Seriedad y profundización en la comprensión 

         Un coach asume con una emoción de entereza y seriedad, su relación con la persona a trabajar, se asegura de tener una mirada sistémica o lo que llamamos la doble mirada, se hace cargo en el coachado de lo que dice y como lo dice, del contenido y de la forma de los contenidos (analogías como la voz, gestos, corporalidad, tonos, volumen, risas, etc.) y por otra parte de cómo se relaciona con otros elementos del sistema, como repercuten sus problemas o inquietudes en otros ámbitos y dimensiones de su vida. 

Al tener una mirada más global, puede especificar en contextos de interés y correlacionar con elementos que a futuro puedan interceptarse en las conductas o actitudes a trabajar. Al profundizar hace uso del meta-lenguaje, taladra en las nominalizaciones propias del coachado y pesca experiencias, y sus consiguientes explicaciones para luego reencuadrarlas o simplemente mostrarlas.

Si expandimos el entendimiento, la comprensión, y el análisis de situaciones pico o reacciones particulares de interacción, podremos ampliar la mirada y la reflexión sobre los asuntos a trabajar. El Coach es un espejo de su cliente en el sentido que le muestra sus juicios, creencias o valores más subyacentes con el objetivo de cuestionarlos, reforzarlos o cambiarlos. Ese espejo deberá estar lo más transparente, traslucido y limpio posible a fin de reflejar lo mas fidedignamente posible lo dicho por el cliente.

La seriedad y profundización no está reñida con la liviandad, buen humor y simpatía que se genere en la relación, al contrario la combinación de todas las anteriores le imprime una fuerza emocional insospechada a la calidad de la conversación de coaching.

A veces el coachado no tiene los recursos para ir en mayor profundidad de los temas a trabajar, pero entendamos que quien más sabe de ¡si mismo! es el propio coachado y a través de buenas preguntas y un acompañamiento adecuado puede dar con los misterios, limitaciones, enigmas o miserias que le impiden una vida más satisfactoria.

Las limitaciones más frecuentes al profundizar son los miedos propios del coachee y también los del coach al no saber qué hacer con la información suministrada. Igualmente preguntas inadecuadas, la no confirmación de dominios a trabajar, la velocidad por establecer resultados rápidamente impiden una entrevista más profunda para la comprensión del proceso.

A veces el nivel de madurez y reflexión del coachado, no es lo suficientemente alto como para avanzar en procesos de profundización y comprensión más efectivos para desatascar núcleos de juicios maestros o creencias fuertemente arraigadas.

4-Resolutivo y optimista en la acción.

 Otras características de un coach en este ámbito de acción son:

·         Aprender a ser resolutivo. La capacidad para ofrecer soluciones o un plan determinado de acción.

·         Decidir lo que hay que hacer y cumplirlo. Organizarse adultamente para establecer promesas sanas.

·         Ampliar la mirada, para así ampliar el campo de acción y el horizonte de posibilidades.

·         Hacer que las cosas sucedan. No trata, ni pospone, hace de seguido.

·         Desarticular los factores que impiden el cambio. Pesca juicios o creencias limitantes.

·         Cambiar algunos hábitos por estrategias eficaces. Da cuenta de patrones repetitivos, los muestra y modifica.

·         Ampliar los juicios de posibilidades de su cliente. Vive en la Ambición.

·         Estar altamente motivado y proactivo. Tiene un nivel de entusiasmo y energía importante y visible.

·      Juzga que siempre habrá una solución o interpretación poderosa para su coachado, no se resigna, y le compra la historia de fracasos, por un rato.

·         Utiliza pautas explicativas en las que atribuye posibilidades de éxito y optimismo en la acción.

5-Creativo y estratega en los resultados.

El Coach Creativo, es aquel que utiliza técnicas de creatividad y pensamiento lateral para proponerle al coachee, un juego en el que se divierte mientras descubre que puede ver su vida, su profesión, su empresa o su realidad desde un lugar más estructurado y más innovador.

Los que tenemos la suerte de trabajar en esta especialidad ya sea con coaching individual o grupal, de manera presencial o vía Internet, sabemos que las técnicas de creatividad nos brindan la facilidad de encontrar ideas rápidas y concretas - en tres o cinco sesiones de sesenta minutos cada una - lo que ayuda al coachee a solucionar sus necesidades de manera inmediata o por lo menos, a comenzar un camino de planificación cercana a sus posibilidades y con una visión más efectiva y eficaz.

La toma de decisión es el punto de partida que -a los ojos de los facilitadores- vemos como más compleja de abordar por parte del participante. Muchos desean solucionar sus problemas, pero no siempre tienen la fuerza para tomar la decisión real de hacerlo. Es como hablar mucho pero no concretar nada.

Cuando los participantes saben que las técnicas de creatividad implican escribir o poner en papel diversas provocaciones o reflexiones que le hace su coach, temen comprometerse con las respuestas y demoran su realización poniendo de ese modo la primera barrera u obstáculo para la concreción de las respuestas que están adentro suyo pero que pareciera no quieren dejar escapar.

Este comportamiento casi autodestructivo tiene raíces diversas que van desde la inseguridad hasta la dificultad de liderazgo o el miedo a enfrentar responsabilidades.

Son muchas las resistencias presentes en el coachado y diversas  formas de presentación. El coaching como la terapia o el chequeo médico anual son actos indispensables de apoyo y ayuda que debemos aprender a utilizar de manera preventiva y no cuando "las papas queman", sino en los momentos de dudas o de necesidad incipiente, para no vivir suponiendo lo que no es o malgastando nuestra energía en acciones sin sentido.

 Si esto además podemos hacerlo entrenando nuestra mente con técnicas y estrategias que nos sirvan para relajarnos, inventar nuevas realidades, nuevos mundos y para cambiar nuestra visión y la del coachado: ¡¡¡ mejor aún !!!.

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